Marejada


En Skagen, el punto más al norte de Dinamarca, se juntan dos mares. La furiosa rebeldía del Mar del Norte choca contra las implacables olas del mar Báltico. Empujan el uno contra el otro, con ímpetu arrollador, en un espectáculo de inmensa fuerza natural, y también salvaje belleza. Fuerzas contrarias, pero a la vez tan semejantes, dan lugar a este punto de encuentro que provoca inspiración a poetas y artistas. Algo así somos tú y yo, tal como yo lo veo. Enredados entre las sábanas, nuestros cuerpos fundidos en uno, es difícil de decir dónde acaban tus caricias y empiezo a sentirlas yo, mientras el uno empuja al otro en el deporte más bonito del mundo.
Sin embargo, a la vez somos tan distintos como ambas caras de una moneda, como el yin y el yang. Ahí radica lo más bonito de nuestra relación y de lo que hemos hecho juntos, que nos hace complementarnos de forma tan sincronizada. El hecho de que sonrías y yo sea el motivo, me inspira tanto o más que el más bonito de los paradores naturales.
Quizás el cabo Skagen sea el lugar más impresionante de Europa, pero no hay punto de comparación con las preciosas tempestades que causamos juntos en tu habitación.



Este texto es de hace ya casi dos años. Sin embargo, me gusta y considero que transmite mucho, porque lo que sentía en aquel momento era tan intenso como lo que me inunda ahora, aunque fuera tan diferente. No sé por qué me enredo tanto, se merece estar aquí y punto.

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